líquido, impune, lejano,
mirando hacia otras panzas llenas de mariposas histriónicas, amontonadas entre paredes de festejos añejados.
Amontonados los deseos de extrañarte, pero sin hacerlo,
nos dejamos caer entre más luz que sombra.
Qué importa si en las horas libres uno no puede dejar de olvidar,
él pretende aún más,
enterrarme en el olvido si es posible.
Convocar a una junta distractora, destructiva, desmistificadora, anulando todos los sentidos habidos y por haber.
En él, el empirismo juega un papel transparente movilizado por la espera de un algo que posiblemente no vaya a venir nunca,
ni en cantidad ni calidad.
Morir como si ninguno fuese a caer después.
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