que nunca fui capaz de decidirme porque radicalmente, a mí, nada me corroe demasiado - aunque externamente la piel se me caiga a pedazos, la nariz tenga una marca de resfrío, y me goteen los ojos con puro desencanto -
Nada interrumpe mi eterno retorno, nada lo despeja ni lo maneja peor que yo (ni mejor que yo.)
Cautivante eterno retorno.
Ese que todavía no se dio y ni si asoma.
Me pregunto si en vez de escribir trivialidades es hora de escribir realidades entendibles, indiscretas, casi a lo Viviana Ca(sar)nosa, cómo para ponerle picantes y euforias a eso que tanto nos discrimina en la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario